La escena del patio es pura tensión familiar convertida en comedia. Ver a la mujer pelar el huevo con tanta seriedad mientras todos esperan es hilarante. El giro con el televisor y el boleto de lotería eleva la energía de golpe. Me encanta cómo La mimada y su esposo con suerte maneja estos momentos cotidianos con tanto dramatismo y humor. El brindis final con ese gesto de dolor por el licor fuerte cierra perfectamente la secuencia. ¡Qué forma de celebrar la suerte!