¡Qué tensión más brutal en esta escena! La mujer en el vestido morado demuestra una obsesión enfermiza por el padre de Eduardo, llegando a amenazar de muerte a su propio hijastro. La revelación de que perdió a su bebé por culpa del chico añade una capa de tragedia a su maldad. Ver cómo Eduardo intenta manipularla apelando a su conciencia y al legado familiar es fascinante. El final con el pistolero apuntando deja el corazón en un puño. Definitivamente, (Doblado) ¡Mi esposa es una Bandida! tiene los mejores giros dramáticos.