¡Qué tensión! Eduardo no puede soportar ver a su esposa sonreírle a otro, mientras ella parece ajena a su dolor. La escena del mensaje en el coche revela que todo es un juego peligroso. En (Doblado) ¡Mi esposa es una Bandida!, cada mirada duele más que las palabras. El final con él en bata esperando su regreso deja el corazón en vilo. ¿Caerá ella ante él o todo es una trampa?