La tensión se corta con un cuchillo cuando entra la Sra. Camila. El contraste entre su elegancia y la actitud servil de los demás es brutal. Ver cómo Damián pasa de ser el acusado a recibir protección total es un giro magistral. La cara de incredulidad del gerente al darse cuenta de su error es impagable. Escenas así en (Doblado) Me quedo con todas son las que me mantienen pegada a la pantalla, disfrutando de cada drama y revelación inesperada entre personajes tan complejos.