¡Qué tensión en la mesa! Ver cómo un simple vino desata el caos entre el gerente, Damián y la misteriosa Sra. Camila es puro drama. La chica en rojo defiende lo indefendible mientras todos miran al repartidor como si fuera un espía. En (Doblado) Me quedo con todas, cada mirada dice más que mil palabras. ¿Quién invitó realmente a quién? El aire se corta con cuchillo.