¡Qué tensión en esta escena! La negociación entre estos dos es pura dinamita. Él lanza cifras absurdas como si fueran caramelos, y ella no se queda atrás, marcando territorio con una elegancia feroz. Me encanta cómo suben la apuesta de millones a mil millones; el orgullo de ambos está en juego. Verla ponerle la mano en el pecho mientras acepta el reto fue el broche de oro. Definitivamente, en (Doblado) Me quedo con todas saben cómo mantenernos al borde del asiento con tanto drama y lujo.