¡Qué giro más brutal! Damian, el supuesto fracasado, resulta ser un genio del disfraz. La chica en dorado no es su novia, sino una actriz contratada para humillar a los que lo subestimaron. Cada mirada de desprecio de la mesa se convierte en vergüenza cuando ella revela el auto deportivo. En (Doblado) Me quedo con todas, la venganza sirve fría y con estilo. ¡Me encanta cómo Damian disfruta cada segundo de su triunfo!