¡Qué tensión! La entrada de los asesinos con máscaras de calavera heló la sangre, pero la reacción del protagonista fue épica. Ver cómo protege a las chicas mientras neutraliza la amenaza con esa calma fría es puro cine. En Solo yo, arrasando todo, la química entre los personajes y la atmósfera oscura crean una adicción total. Ese final con el jefe mirando incrédulo deja con ganas de más.