¡Qué tensión en esta escena! La mujer de rojo intenta imponerse, pero la llegada del encapuchado con capa negra y bordados de calavera pone a todos de rodillas. Me encanta cómo en Solo yo, arrasando todo se juega con el poder y la sumisión de forma tan visual. El tipo del traje mostaza pasa de arrogante a suplicar en segundos, y la chica de blanco observa con frialdad. ¡El drama está servido!