¡Qué tensión más deliciosa! La escena donde él descubre la ropa íntima es puro oro cómico, pero la química entre ellos al arreglar la fuga de agua es inolvidable. Ver cómo ella se quita el blazer y queda empapada sube la temperatura al máximo. En Solo yo, arrasando todo, estos momentos de caos doméstico disfrazado de drama corporativo son los que realmente enganchan. La transformación de ella al final, con ese vestido de encaje, cierra el episodio con un broche de oro visualmente impactante. ¡No puedo esperar al siguiente!