La tensión entre la abuela y la nuera es insoportable, pero la escena del hospital me rompió el corazón. Ver a la anciana llorando desconsolada mientras el médico intenta calmarla es una actuación magistral. En Siempre fui la abandonada, cada lágrima cuenta una historia de dolor y arrepentimiento que te deja sin aliento. La química entre los personajes es tan real que olvidas que estás viendo una serie. Definitivamente, esta producción en la aplicación de netshort tiene un nivel emocional que pocos logran alcanzar.