La atmósfera de fiesta en Siempre fui la abandonada cambia drásticamente cuando él entra. La tensión entre las amigas es palpable, especialmente la mirada de sorpresa y dolor de la chica del vestido gris. Es increíble cómo un solo momento puede destruir años de amistad. La actuación es tan real que duele verla.
Crítica de este episodio
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