¡Qué cambio de ritmo tan brutal! Pasamos de una celebración invernal llena de fuegos artificiales y banquetes a una revelación de sistema que te deja helado. La protagonista de orejas de conejo pasa de la alegría a la determinación en segundos. Ver cómo el pequeño espíritu azul explica la misión de convertirse en el nuevo Rey Bestia añade un toque de humor necesario. La atmósfera de ¡Sométanse, mis hombres bestia! cambia de festiva a épica al instante, y ese final con la chica abrazando al espíritu llorón es demasiado tierno para ser real. ¡Necesito ver qué pasa después!