¡Qué locura ver a la chica conejo llorar fuentes de agua mientras el chico lobo bebe tranquilo! La dinámica entre ellos en ¡Sométanse, mis hombres bestia! es hilarante y tierna. El uso de la tienda holográfica para pedir aperitivos modernos en una cueva antigua es un detalle genial que rompe la cuarta pared.