¡Qué tensión se respira en esta historia! La dinámica entre la chica zorro y la coneja es fascinante, llena de celos y secretos oscuros. Ver cómo el protagonista sufre el acoso de su tribu y luego es manipulado emocionalmente rompe el corazón. La escena donde él llora abrazando la piel de tigre es desgarradora. En ¡Sométanse, mis hombres bestia! la traición duele más que el frío. El final con esa sonrisa malvada de la zorro deja claro que nadie está a salvo aquí. Una montaña rusa de emociones que no puedes dejar de ver.