¡Qué tensión más brutal en este episodio de ¡Sométanse, mis hombres bestia! La anciana atada gritando mientras la conejita blanca sostiene al pequeño llorón me rompió el corazón. El lobo negro con mirada asesina y la zorra roja observando en silencio crean un triángulo de poder que te deja sin aliento. La nieve cayendo sobre sus lágrimas y puños apretados es poesía visual pura. No sabes si llorar o gritar con ellos.