¡Qué viaje tan salvaje! Ver a la chica conejo pasar de ser arrastrada por la fuerza a convertirse en la maestra de la tribu es increíble. La escena donde enseña a curar heridas y luego explica el ahumado de carne en la pizarra me hizo reír a carcajadas. En ¡Sométanse, mis hombres bestia!, la dinámica entre ella y los hombres lobo cambia totalmente cuando ella toma el control. El final con todos bailando alrededor del fuego transmite una calidez que engancha. Definitivamente, una historia de supervivencia con mucho corazón y humor inesperado.