La tensión entre Mateo y la Dra. Avril es palpable desde el primer segundo. Él, herido y desesperado por demostrar que aún le importa; ella, fría pero con un brillo de dolor en los ojos. La escena del coche cambia todo: la llegada de ese nuevo personaje, tan atento y protector, añade una capa de intriga. ¿Es realmente solo un amigo o hay algo más? La promesa de Mateo de 'demostrarlo' suena a advertencia. En Fuiste mi universo entero, cada mirada cuenta una historia no dicha, y este triángulo emocional promete dar mucho que hablar.