Ver a Valeria caminar hacia ese auto negro mientras Mateo sonreía con Camila fue un golpe al corazón. La escena donde ella dice que su juventud entera fue él, pero ahora se acabó, duele en el alma. En Fuiste mi universo entero, la despedida silenciosa de Valeria duele más que cualquier grito. Mateo ni siquiera notó que se iba para siempre. Ese pastel cayendo al suelo simboliza perfectamente cómo se rompió todo.