La tensión entre Valeria y Mateo es insoportable. Ella intenta saldar una deuda del pasado con dinero, pero él la rechaza violentamente, gritando que le debe una vida entera. La escena en el vestidor es pura electricidad estática y dolor reprimido. Justo cuando la agresividad de Mateo alcanza su punto máximo, la llegada del hombre de blanco cambia todo el dinamismo de poder. Ver cómo defiende a Valeria en Fuiste mi universo entero deja claro que este triángulo amoroso apenas comienza y las heridas del pasado siguen muy abiertas.