La tensión en El visitante invisible es insoportable. Verla arrastrarse bajo la cama mientras él la busca con esa mirada desquiciada me tuvo al borde del asiento. La transformación de él de víctima a monstruo fue brutal y inesperada. Esos primeros planos de sus rostros llenos de pánico y furia son puro cine de terror psicológico. Una escena que no olvidarás fácilmente.