¡Qué escena tan brutal! La lucha entre los dos protagonistas en El visitante invisible me dejó sin aliento. La sangre, los gritos, la desesperación... todo se siente tan real que casi puedo oler el miedo. La chica con el tronco es un detalle genial, añade un toque de imprevisibilidad. Definitivamente, esta serie sabe cómo mantenernos al borde del asiento.