¡Qué tensión en cada segundo! Ver al gerente general nervioso mientras su esposa llama justo cuando está en una cita con otra mujer es puro drama. La escena del café entregado por Liana añade un giro inesperado que deja boquiabierto. En El millonario fugitivo se convierte en mi esposo, los malentendidos son el motor de la trama y aquí brillan con fuerza. La actuación del protagonista transmite desesperación real, y el final con esa mirada de impacto… ¡imposible no querer ver más!