La química entre ellos es innegable, pero hay algo en su mirada que no cuadra. ¿Por qué evita hablar de su familia? En El millonario fugitivo se convierte en mi esposo, cada caricia esconde una verdad a medias. La escena del desayuno rompe la tensión romántica con una dosis de realidad: el dinero siempre complica el amor. Me encanta cómo la serie juega con la duda y la pasión al mismo tiempo.