Ver a Marta leer el diario de su esposo fallecido es devastador. La revelación de que él renunció a ser presidente para cuidarla cuando estaba enferma, ocultando su identidad para no herir su orgullo, es un acto de amor puro. La escena del pasado en el hospital duele en el alma. En (Doblado) Un hogar que perdimos, la química entre los personajes y la tristeza de la hija al ver a su madre así crean una atmósfera inolvidable.