Ver a Eva llorando en las escaleras mientras su padre cierra la puerta es desgarrador. En Adiós, mi esposa tentadora, la tensión entre lealtad y verdad se siente real. Annie, dentro del auto, parece saber más de lo que dice. La escena del Rolls-Royce al inicio ya marcaba el tono: lujo, secretos y corazones rotos. No es solo un drama familiar, es una guerra silenciosa donde todos pierden.