La tensión entre John y Miya es palpable desde el primer segundo, pero todo cambia cuando aparece Eva. Ese abrazo no es solo un saludo, es el cierre de un capítulo doloroso y el inicio de algo nuevo. La forma en que Adiós, mi esposa tentadora maneja los silencios y las miradas dice más que mil diálogos. Me encantó cómo la escena del café rompe con la oscuridad anterior y nos da esperanza. ¡Quiero ver qué pasa después!