¡Qué giro tan brutal! Ver al mayordomo fingiendo ser el dueño de la villa mientras todos lo trataban como un sirviente fue hilarante. La tensión en la mesa cuando el verdadero dueño llega y expone la mentira es pura comedia dramática. Me encanta cómo Adiós, mi esposa tentadora maneja estos malentendidos con tanto estilo. El reloj robado fue el detalle perfecto para sellar su destino. ¡No puedo esperar a ver qué pasa con Phil y Eva ahora!