¡Qué tensión en esta escena de Adiós, mi esposa tentadora! Srta. Morgan no se deja intimidar por John ni por la serpiente venenosa que lo defiende. Su transformación de víctima a justiciera es brutal y satisfactoria. La entrada del director ejecutivo con guardaespaldas añade un giro inesperado que deja a todos boquiabiertos. Me encanta cómo cada personaje revela su verdadera cara bajo presión. Ver a Miya siendo detenida justo cuando iba a cobrar con intereses es puro drama de alto nivel.