Ver a la madre recoger la muñeca rota y luego firmar el certificado de cremación me partió el alma. La escena del accidente es brutal, pero el dolor silencioso en el velatorio es insoportable. Cuando ella ve la foto feliz de la familia en el móvil mientras llora sobre la urna, la ironía duele físicamente. Llevo tu luz, mi hija captura perfectamente cómo un momento puede destruir vidas enteras. La actuación de la actriz principal es magistral, transmitiendo un dolor tan real que duele verlo.