La tensión es insoportable desde la llamada en el hospital hasta la llegada al almacén. Ver cómo la situación cambia de un rescate a una trampa mortal me dejó sin aliento. La actuación de la madre al descubrir la verdad es desgarradora. En Llevo tu luz, mi hija, cada segundo cuenta y el suspenso no da tregua. El final con la niña sonriendo mientras atan a la protagonista es escalofriante y demuestra que nada es lo que parece en esta historia de venganza y secretos oscuros.