¡Qué locura de episodio! Ver a los tres soldados pasar del terror absoluto a la euforia total en segundos es puro oro. La escena de las galletas de insectos me dio náuseas, pero la reacción del chico de pelo blanco al descubrir los cristales verdes es impagable. En El casero del apocalipsis, la tensión se rompe con un humor tan absurdo que no puedes dejar de reír. La chica de ojos rojos robando la escena con esa sonrisa traviesa al final... ¡necesito saber qué pasa después!