Ver a Antonio sosteniendo la mano de Mariana mientras ella yace herida me rompió el corazón. La escena retrospectiva bajo la lluvia, donde él renuncia a su título por estar con una simple criada, es de esas que te dejan sin aliento. En (Doblado) Mis ojos en tus manos, cada mirada y cada lágrima cuentan una historia de sacrificio y amor verdadero. No quiero volver, dice ella, y duele porque sabemos que el mundo no perdona a los que aman demasiado.