Ver a Eduardo y su madre siendo torturados injustamente me rompió el corazón. El noble con corona dorada niega haberles dado dinero, pero sus ojos delatan que sabe la verdad. En (Doblado)Mis ojos en tus manos, la tensión entre justicia y poder se siente en cada grito de '¡Soy inocente!'. La niña llorando '¡Mamá!' mientras ven a su madre sufrir es una escena que no olvidarás. ¿Hasta dónde llegará la corrupción?