La tensión entre ellos es insoportable. Desde el primer momento en que se miran, sabes que algo va a estallar. El beso no es solo pasión, es desesperación, es todo lo que no se dijeron. Y luego, ese silencio roto por lágrimas... Amor mientras crece el odio captura perfectamente cómo el amor y el dolor pueden coexistir en un mismo latido. La escena final, con ella sola en el suelo, duele más que cualquier grito.