La tensión entre Susana y Héctor es insoportable, llena de miradas que duelen más que las palabras. Verla firmar ese documento frente al abuelo mientras él lucha por su vida en el hospital me rompió el corazón. Esta historia en Amor mientras crece el odio demuestra que a veces el amor nace justo cuando el odio alcanza su punto máximo. La atmósfera oscura de sus encuentros contrasta perfectamente con la frialdad de las negociaciones familiares. ¡No puedo dejar de ver cómo evoluciona esta relación tan tóxica pero fascinante!