Mi despiadado rey alfa
Logan, el rey alfa de sangre fría, vivió aislado y temido. Todo cambió cuando conoció a Anya, una loba tan peligrosa como irresistible. Aunque la rechazó, el deseo creció. Entre instinto y destino, ambos cayeron en un amor prohibido donde la bestia y el corazón lucharon hasta rendirse.
Recomendado para ti






El peso de la mirada en una habitación llena de secretos
En Mi despiadado rey alfa, cada gesto es un mensaje cifrado: el hombre con chaqueta de cuero marrón entra con cautela, como quien sabe que ha cruzado una frontera invisible; su compañera, vestida de rosa, le sostiene del brazo no por apoyo, sino por control. Frente a ellos, el hombre de negro —el «rey»— se levanta con una lentitud teatral, mientras la mujer de rojo oscuro observa sin parpadear, sus manos entrelazadas ocultan tanto calma como tensión. La mesa de madera pulida refleja sus rostros, pero también las grietas entre ellos: cuando él hace el gesto de «OK» con los dedos, ella sonríe con los ojos cerrados, como si ya hubiera ganado. El vitral del ángel detrás no ilumina, juzga. Nadie habla mucho, pero el silencio aquí no es vacío: es una trampa cuidadosamente preparada, y todos saben que están dentro.