La tensión entre ellos es insoportable, cada mirada duele y cada silencio grita. En ¿Crees que soy tonta por amor?, la química entre los protagonistas es eléctrica, especialmente en esa escena del beso contra la puerta donde el dolor y el deseo se mezclan. La transferencia bancaria al final añade un giro inesperado que deja el corazón en un puño. Una montaña rusa emocional que no puedes dejar de ver.