La llegada de los guardaespaldas rompe la calma de la floristería. El contraste entre el hombre del delantal y el recién llegado en traje gris genera una atmósfera cargada de secretos. La mirada de ella, llena de preocupación, sugiere que en ¿Crees que soy tonta por amor? nada es lo que parece. La tensión entre los personajes masculinos es palpable y el misterio sobre su pasado común mantiene al espectador enganchado. Un drama romántico con toques de suspense muy bien ejecutado.