La escena en la floristería es pura tensión romántica. Él la atrapa justo cuando ella va a caer, y esa mirada de preocupación lo dice todo. Me encanta cómo la serie ¿Crees que soy tonta por amor? maneja estos momentos de vulnerabilidad. Verlo cuidarla en el sofá, cubriéndola con la manta y llamando al médico, muestra un amor que va más allá de las palabras. La química entre ellos es eléctrica y el ambiente floral lo hace todo más mágico. Definitivamente, este drama sabe cómo tocar el corazón con detalles tan simples pero profundos.