La tensión en esta escena es insoportable. Ver cómo ella lo venda con tanta dulzura mientras prepara la trampa me pone los pelos de punta. La transición de la habitación a la furgoneta cambia totalmente el tono, pasando de un romance oscuro a un suspenso desesperado. En ¿Crees que soy tonta por amor? la química entre los protagonistas es letal, especialmente cuando él despierta confundido y ella finge inocencia. Ese momento en el coche, con la luz tenue y el miedo en sus ojos, demuestra que el amor a veces duele más que el odio. Una obra maestra del suspenso romántico que no te deja respirar.