¡Qué giro tan inesperado! Ver a la protagonista pasar de recibir una transferencia millonaria a aparecer como guardaespaldas en su propia boda es puro drama de alto nivel. La tensión en la mirada del novio al descubrir la verdad vale oro. En ¿Crees que soy tonta por amor?, la transformación de vestuario y actitud de ella demuestra que el poder real no necesita gritar, solo actuar. Una escena de venganza silenciosa ejecutada con elegancia absoluta.