La tensión en este laboratorio es insoportable, con esa iluminación azul y rosa que presagia el desastre. Ver a la científica siendo acorralada por ese hombre en camiseta y el tipo del traje genera una impotencia real. La escena donde bebe el líquido rojo es de otro mundo, pero lo que realmente me impactó fue la escena retrospectiva del incendio en el orfanato. Entender que todo esto conecta con Resulta que soy un Maestro Invencible le da un giro épico a la venganza. La actuación de la chica transmitiendo miedo y dolor es brutal, te hace querer saltar a la pantalla para salvarla. ¡Qué ritmo tan frenético!