¡Qué giro tan inesperado! Ver al protagonista con camiseta rota siendo rodeado y luego soltando ese poder invisible fue épico. La transición de un vestíbulo de hotel a un río místico demuestra que Resulta que soy un Maestro Invencible no tiene límites de imaginación. La química entre el guardia de seguridad y la chica manejando esferas de energía es pura magia visual. Definitivamente, ver esto en la aplicación fue la mejor decisión del día.