La tensión entre el oficial uniformado y el hombre calvo es eléctrica. Desde el primer segundo, se siente que algo grande está por estallar. El uso del radiotransmisor como detonante emocional fue brillante, y cuando el calvo se quita la camisa, supe que Resulta que soy un Maestro Invencible no era solo un título, sino una advertencia. La escena final con el choque de puños y luz cegadora me dejó sin aliento. Verlo en la plataforma fue como vivirlo en primera fila.