La subasta se vuelve intensa cuando Inés Rojas ve el cuadro de su madre, Elena Rojas. Los recuerdos de hace veinte años inundan la sala, mostrando un vínculo maternal precioso. La tensión entre ella y el hombre del traje azul es palpable. En medio de este drama emocional, la historia de ¡Querido, yo también te engañé! cobra vida con cada puja. La mirada de él al levantar la pala número 26 promete un giro inesperado en esta batalla por el pasado.