Ver a la protagonista revivir ese trauma familiar en ¡Querido, yo también te engañé! me dejó sin aliento. La escena del incendio y la pérdida de los rollos de arte es desgarradora, y la reacción del hombre mayor al descubrirla añade una capa de tensión brutal. La química entre los protagonistas actuales, mientras ven esa grabación, transmite una intimidad dolorosa. Cada lágrima, cada mirada, está cargada de historia no dicha. Me encantó cómo netshort maneja estos giros emocionales sin caer en lo melodramático. ¡Una joya de narrativa visual!