La tensión en la Bienal de Valerna es palpable cuando él aparece con ese traje impecable. La escena del anillo no es una propuesta romántica, sino un cierre de negocios frío y calculado. Ver cómo ella acepta el trato en ¡Querido, yo también te engañé! demuestra que el amor aquí es solo una herramienta más. La química entre ellos es eléctrica, pero peligrosa. Un final perfecto para una historia de venganza y poder donde nadie sale ileso.