¡Qué giro tan inesperado en ¡Querido, yo también te engañé! ver al anciano siendo esposado mientras la multitud protesta genera una adrenalina increíble. La escena donde la chica de vestido negro ajusta la corbata del protagonista añade un contraste romántico perfecto al caos. La química entre ellos es eléctrica y deja con ganas de más drama.