La atmósfera de este episodio es abrumadora. Ver a la protagonista bebiendo vino sola mientras recuerda momentos íntimos y dolorosos rompe el corazón. La edición entre su realidad actual y los recuerdos de él con otra mujer crea una tensión emocional increíble. En Mi guardaespaldas es el gran jefe, la actuación transmite perfectamente la desesperación de quien ha perdido todo. El contraste entre la lujosa casa y su vacío interior es un detalle visual brillante que no pasa desapercibido.